El camino y la mochila, todo lo que debes saber

Preparar la mochila es una de las cosas que más quebraderos de cabeza nos da a la hora de hacer el Camino de Santiago. El hecho de tener que cargar con ese peso durante varios días seguidos nos obliga a ser prácticos y a seleccionar bien qué metemos dentro y qué dejamos en casa.

Para empezar, se recomienda que la mochila tenga sujeción a la cintura para repartir mejor el peso, y si además puede tener cierre también en el pecho, mucho mejor. Además, es conveniente que tenga hombreras ajustables y departamentos de acceso rápido para tener a mano el agua, por ejemplo. Lo importante es que sea cómoda y ligera. Tampoco deberíamos olvidarnos de llevar un impermeable para mochilas (mejor si es ajustable).

Una vez tenemos nuestra mochila, es momento de empezar a llenarla.

Lo más imprescindible es, sin duda, el saco de dormir. Siempre hay que llevar saco (excepto si optamos por dormir en un hotel), y éste debe ser ligero. Además, lo aconsejable es que ese saco sea de fibra, capaz de aislar temperaturas entre 10 y 15 grados.

A partir de ahí:

  • Cantimplora.
  • Dos o tres mudas y un par de pantalones y de polares que ocupen y pesen poco. Además, es importante llevar chubasquero adaptado a la época del año.
  • Tres o cuatro pares de calcetines.
  • Chanclas para la ducha y para andar al finalizar la jornada.
  • Visera o sombrero para protegernos del sol, tanto en la frente como en la nuca.
  • Una toalla de microfibras. Estas toallas están fabricadas en poliéster y poliamida y se secan con rapidez. Además, tienen muy poco peso.
  • Cepillo, pasta de dientes y jabón tanto para nuestro aseo como para lavar la ropa.
  • Un pequeño botiquín con lo básico. Un consejo es que, si se hace el Camino en compañía, se puede llevar un botiquín conjunto y repartir el peso.
  • Crema de protección solar.
  • Son muy recomendables las cremas anti rozaduras para los pies y para el cuerpo.
  • DNI, tarjeta sanitaria, una tarjeta de débito/crédito y la credencial del peregrino

La ropa (también la que llevemos puesta) se debe ajustar a la época del año en que hagamos el Camino, haciendo uso de gorro y guantes en caso de hacerlo en los meses más fríos, y en todos los casos se recomienda que sea ropa muy transpirable.

Una vez lo tengamos todo en la mochila, es conveniente probarla y hacer pruebas con ella puesta durante los días antes. Si vemos que pesa demasiado, debemos ordenar la lista de prioridades y sacar alguna cosa. En caso de tener que prescindir de alguna, empezaremos por las cosas de “por si acaso”, esas cosas que no estamos seguros que vayamos a usar, pero que añadimos siempre por si resultara que nos hiciera falta. Y en este punto conviene recordar que no vamos a hacer una travesía por una zona desierta, sino que hay posibilidad a lo largo de todo el camino de adquirir lo que necesitemos en el caso de necesitarlo en alguna tienda o farmacia.

Ahora sí… ¡que empiece el viaje!

Un comentario

  1. El teléfono móvil y su cargador son imprescindibles
    Crema hidratante para los pies después de la ducha
    Tapones para los oídos para evitar ronquidos
    Un cortavientos aunque sea verano
    Radio Salil para las articulaciones inflamadas
    Aquarius mejor que agua y a ser posible al menos 2 litros

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