¿Quién puede hacer el Camino?

El Camino de Santiago es un recorrido al que acuden actualmente miles de peregrinos de todo el mundo para dirigirse, a pie, en bicicleta o a caballo a Santiago de Compostela. Así pues, siempre está abierto a todo aquel que quiera recorrerlo. Ahora bien, es importante una buena preparación, tanto física como mental, a la hora de involucrarnos en un reto de este tipo.

Y es que aunque no se necesitan unas condiciones físicas especiales para hacerlo, sí es recomendable estar en forma, ya que recorrer el Camino no deja de ser una actividad deportiva a la que probablemente no estemos acostumbrados, puesto que no todos los días caminamos decenas de kilómetros de forma consecutiva. Se trata de una actividad que puede pasarnos factura si no llevamos a cabo una preparación previa de al menos seis semanas, en las que debemos hacer un plan de entrenamiento de menor a mayor intensidad.

Hay quién se pregunta si se puede hacer a cualquier edad, y la respuesta es afirmativa. Eso sí, haciendo la preparación física que acabamos de mencionar.

Por otra parte, y al ser nosotros mismos los que planificamos nuestra ruta, nuestras etapas y nuestros descansos, somos también nosotros los que tenemos que hacer que nuestro recorrido se adapte a nuestra condición física y mental. Es decir, que aunque hay un mismo camino para todos, hay infinidad de maneras de hacerlo, y entre todas ellas siempre encontraremos alguna a nuestra medida.

Es por ello que hay gente que lo hace por etapas con varios días de descanso por el medio y gente que lo hace durante veinte días seguidos; gente que planifica rutas de 15 kilómetros y gente que planifica rutas de 30. Del mismo modo, hay gente a la que le basta con dormir seis horas en un saco de dormir en un albergue, y hay gente que prefiere descansar bien el cuerpo en la comodidad de un colchón de cualquier hostal u hotel.

Lo importante es que recordemos que no tenemos que forzar nuestra mente y nuestro cuerpo, ya que no hay prisas y Santiago de Compostela siempre nos va a recibir con los brazos abiertos lleguemos cuando lleguemos.

Así que, en definitiva, para cada persona, un Camino. ¿Sabes ya cuál es el tuyo?

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